Hábitats
El mundo de los Evolumes se define por sus criaturas: desiertos, bosques, océanos y cuevas se distinguen por quién vive en ellos.
15 especiesAgua y humedalesAquí se reúnen anfibios, peces, moluscos, crustáceos y mamíferos semiacuáticos. El hilo común: corrientes, presión, luz, sonido y formas insólitas de vivir en la frontera entre el agua y la tierra.
15 especiesBosque, plantas y hongosEstos Evolumes giran en torno al camuflaje, la simbiosis con las plantas, la dispersión de semillas, la fotosíntesis y las complejas redes del bosque.
15 especiesInsectos y otros artrópodosEste arquetipo explora caparazones, metamorfosis, comportamiento colectivo, seda, venenos, vibraciones y la curiosa mecánica de las criaturas pequeñas.
15 especiesFauna antigua y extintaAquí, dinosaurios, reptiles antiguos, fauna marina y mamíferos de la Edad de Hielo se reinterpretan a partir de rasgos reales de su anatomía.
15 especiesAire, altura y vueloAquí se reúnen aves y animales planeadores cuyas habilidades tienen que ver con el viento, la presión, la orientación, la altura y una aerodinámica compleja.
15 especiesDesierto, piedra y calorEstos Evolumes desarrollan el ahorro de agua, el reflejo del calor, la vida en la arena, la mineralización de los tejidos y la orientación en paisajes monótonos.
15 especiesNoche, penumbra y sentidos insólitosAquí no se trata de «magia porque sí», sino de formas extrañas de percibir el mundo: ecolocalización, olores, ultravioleta, vibraciones, camuflaje nocturno y conductas defensivas.
15 especiesFrío, hielo y mares polaresEste grupo trata de conservar el calor, orientarse entre el hielo, migrar con las estaciones y vivir bajo la nieve y en aguas heladas.
15 especiesSubsuelo, cuevas y zonas volcánicasEstos Evolumes se han adaptado a la oscuridad, al calor geotérmico, a la falta de oxígeno, a los entornos minerales y a la química extrema de los ecosistemas profundos.
15 especiesCiudad, tecnología y nuevos ecosistemasEl último grupo demuestra que los Evolumes no tienen por qué vivir solo en la «naturaleza salvaje». Se adaptan al hormigón, las redes eléctricas, la luz artificial, el ruido, los desechos y las nuevas simbiosis que ha creado la civilización.
